Si te estás planteando reformar tu vivienda, puedes contemplar la posibilidad de hacer una ampliación de la hipoteca, con la que te podrás permitir reducir el importe de las cuotas cada mes o conseguir un dinero extra para la reforma, con un interés más bajo del que podrías pagar en el caso de que solicitaras un préstamo personal.

Una ampliación de la hipoteca no es más que un cambio en las condiciones de tu préstamo hipotecario con diferentes objetivos; O bien aumentar el capital de tu hipoteca, es decir, sumar una cantidad a la deuda ya adquirida, o alargar el periodo de amortización, lo que conlleva a aumentar el número de cuotas mensuales, o bien puedes ampliar las dos cosas. Está ampliación de hipoteca se realiza mediante un trámite que se llama novación y siempre sale más barato que firmar una hipoteca nueva o rehipotecar.

Aunque en principio cualquier persona que tiene hipoteca podría solicitar una ampliación de la misma, es el banco el que analizará el perfil de solvencia del cliente, y en base a eso y a la cantidad que le quede por devolver de su hipoteca actual, la concederán o no y fijarán las condiciones determinadas para la misma, que algunos casos, podrían empeorar las actuales.

Los bancos conceden tres opciones para ampliación de hipoteca:

  • Ampliación de plazo: que te permitirá reducir la cuota que pagas cada mes, a cambio, tendrás que pagar más intereses al banco. Esta opción solo conviene si tus ingresos se han reducido drásticamente y no puedes hacer frente a las mensualidades.
  • Ampliación de importe: es una opción para disponer de liquidez. En el caso de la reforma, obtendrías ese dinero extra para poder hacerlo, no obstante, se incrementará la cuota que pagas cada mes en el banco.
  • Ampliación de importe y plazo: en este caso se consigue el dinero extra sin que cambie la cuota, sin embargo, al igual que en una ampliación de plazo, terminarás pagando más intereses a tu entidad.