Para entender lo que es la nuda propiedad, hay que explicar que cuando se compra una propiedad se adquiere su pleno dominio y esto se compone de nuda propiedad y usufructo. Esto significa, que de un inmueble se puede adquirir cualquiera de estas dos partes por separado, o la nuda propiedad o el derecho sobre la vivienda pero sin tener la posesión, que es el usufructo.

Lo que diferencia al nudo propietario del usufructuario, es que el primero aunque es el dueño de la vivienda no tiene la posesión de su casa, ni su uso y disfrute hasta que termine el usufructo. Por el contrario, el usufructuario, no está obligado a vivir en la vivienda y puede alquilarla o incluso vender su usufructo a un tercero.

Las ventajas de la nuda propiedad para el vendedor son que puede permanecer en su casa tras recibir el importe de la venta y solo tiene que pagar los recibos de los suministros, tales como, agua, luz, teléfono y las cuotas de comunidad; por su parte, el comprador se hace cargo del pago del IBI, la tasa de basuras, las derramas, etc., que se exijan en la comunidad y los gastos extraordinarios.

Hay que tener en cuenta, que para calcular el valor del inmueble en la nuda propiedad se considerará el valor de mercado de la vivienda y la esperanza de vida del vendedor.

Los gastos de la operación son los mismos que en la compra de una vivienda, por lo que el comprador debe pagar los gastos de notario, del registro, el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y la Plusvalía municipal. Cuando finaliza el usufructo, y cuando el comprador adquiere el pleno dominio sobre el inmueble, deberá pagar el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados (AJD) del valor que tenga la vivienda en ese momento.