El proceso de compra de una vivienda pasa por muchas fases, primero tenemos que analizar nuestras necesidades y nuestras características personales para poder elegir aquel inmueble que se adapte a nosotros y a nuestra familia, luego realizaremos las visitas oportunas hasta encontrar la vivienda perfecta y entonces tendremos que recopilar y organizar cierta documentación para poder llevar a cabo la transacción. Durante ese proceso, y si hemos contado con la ayuda de una agencia inmobiliaria, habremos obtenido el asesoramiento personalizado en el que se nos habrá informado de cuáles son los gastos que conlleva la operación, ya que el precio total de un inmueble, no es solo el coste de la vivienda sino que hay que afrontar ciertos gastos entre los que se incluyen ciertos impuestos.

Dependiendo de si se trata de una vivienda nueva o de una vivienda de segunda mano  el comprador de la vivienda, se tendrá que afrontar  diferentes impuestos.

  • Si se adquiere una vivienda nueva: en este caso, el comprador tendrá que pagar el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) que, en general, asciende a un 10% del precio de compra de la vivienda. Si se trata de una vivienda de VPO o de régimen especial, el IVA a pagar será de un 4%.

Junto con el IVA hay que pagar el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados (IAJD), que se abona en el caso de que se pida un préstamo hipotecario para la compra de la vivienda y que grava la inscripción de ese inmueble en el Registro de la Propiedad. En Andalucía, el tipo general de este impuesto es del 1,5 % pero existen tipos reducidos del 0,3 % para menores de 35 años cuando adquieren su primera vivienda y del 0,1% para personas con discapacidad.

  • Si se adquiere una vivienda de segunda mano el impuesto correspondiente es el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP), en el caso de Andalucía corresponde a entre un 8% y un 10%, aunque también existen excepciones con un tipo más reducido al 3,5%, como por ejemplo, para jóvenes menores de 35 años que compren una vivienda habitual de no más de 130.000€, o de no más de 180.000€ si se trata de una persona con una minusvalía superior al 33%.

Por otro lado, y en el momento de la firma de compraventa del inmueble, hay un impuesto que tiene que estar liquidado, nos referimos al Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI). Aunque por lo general este impuesto corresponde al vendedor, puesto que tiene que pagarlo la persona que figura como propietaria con fecha 1 de enero, existen muchas ocasiones en las que se puede pactar el pago de este impuesto entre el vendedor y el comprador, de ser así cada uno pagaría la parte correspondiente.

Como decimos, además de los impuestos, los gastos que se tienen que tener en cuenta para comprar un inmueble son varios, entre los que se incluyen: los gastos de notaría y los gastos de Registro de la Propiedad.

Asimismo, y aunque los gastos de gestoría y los gastos correspondientes a la comisión de la agencia inmobiliaria, son los únicos gastos que se podrían evitar, siempre es recomendable contar, tanto con una empresa gestora como con una agencia inmobiliaria, para poder tramitar todos los documentos y todos los temas fiscales que conlleva la compraventa, así estaremos asesorados y realizaremos la compra de una forma segura y con garantías.